Cuando tú me mirabas, yo sentía el frío que se siente al contemplar a alguien que sigue vivo, porque su cuerpo sigue realizando las funciones necesarias para ello, pero cuya alma se ha descompuesto en mil pedazos. Transmitías serenidad y paz, pero ni una pizca de ilusión.Y sentía frío y rechazo, mi cuerpo y mi alma, enteras, intentaban alejarme de ahí. Era como un instinto de supervivencia, que me quería proteger de aquello "peligroso" y "raro". Pero por desgracia, mi curiosidad está por encima de la supervivencia, y yo necesitaba saber qué había detrás de esos ojos congelados de vida. Pero sabía que no iba a ser fácil descubrirlo, y que para ello tendría que pasar tiempo contigo, con alguien a quien mi cuerpo (fuera de lo racional) odiaba.
Te mostrabas educado y cortés, sonreías por educación cuando se te preguntaba y no hablabas más de lo estrictamente necesario. Pero yo estaba alerta a cualquier error, a cualquier desenmascaramiento que mostrasen lo que realmente escondías. Y fueron pasando los días y las semanas y te fuiste convirtiendo en mi obsesión. Vigilaba a dónde ibas, de dónde venías, con quién frecuentabas... y empecé a pensar que yo era el culpable, el irracional; que eras como todos, con sus tristezas y problemas internos.
Te mostrabas educado y cortés, sonreías por educación cuando se te preguntaba y no hablabas más de lo estrictamente necesario. Pero yo estaba alerta a cualquier error, a cualquier desenmascaramiento que mostrasen lo que realmente escondías. Y fueron pasando los días y las semanas y te fuiste convirtiendo en mi obsesión. Vigilaba a dónde ibas, de dónde venías, con quién frecuentabas... y empecé a pensar que yo era el culpable, el irracional; que eras como todos, con sus tristezas y problemas internos.
Pero hoy por fin te tengo.
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