La ventana con la persiana bajada, un vaso con restos de té, post-its por todo el cuarto...
Vivir sin rumbo, vivir porque tu cuerpo no está diseñado para dejar de respirar aún.
Siento que tengo que aferrarme a los recuerdos de lo que algún día fui para no convertirme en una almendra amarga... Y aún nos queda tanto por vivir, tanto.
Y sin embargo, aunque lo parezca, vivo feliz justo por el hecho de que mi cuerpo siga funcionando
No hay comentarios:
Publicar un comentario