viernes, 27 de abril de 2012

Vuela


La realidad, casi siempre distorsionada por las distintas mentes, pero a la vez tan pura, tan sincera y a veces dolorosa…  Y abstraerme de ella gracias a mis cascos y música. Música. Siempre música.



Me provoca risa tu desdicha, tu cara de insatisfacción eterna. Tu poca cordura con la vida. Pero por otra parte admiro tu forma de soltarte de las cadenas, la manera en la que caminas, confiado de cada paso que das. Y la locura de la noche te lleva lejos, muy lejos de mí. Pero por otra parte tan cerca, cuando contemplamos desde diferentes ventanas la misma luna. Y si te vieses encerrado en un cuarto sin ventanas, te desharías de todo lo que te rodea para admirar la belleza inalcanzable.  Destruyes los relojes a tu paso y encantas con tu risa. A veces creo que te odio pero sé que no es más que envidia de que seas capaz de escribir en tu diario la mejor sonrisa del día, y que sepas abstraerte del mundo subiéndote al último piso del rascacielos más alto y puedas volar sin caerte. Tejiendo sueños hasta el amanecer...
















Lo efímero que es un silencio cuando se está acompañado y lo difícil que se hace combatirlo en soledad...




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