-Hey, ¿qué tal tía? Wuauw, ¡qué de tiempo sin vernos! ¿quedamos mañana y nos ponemos al día?
+AYY tía sí, me encantaría... pero creo que mañana lo tengo difícil, podía de cinco a siete, porque antes tengo clases de la uni, y el inglés, y luego tengo gimnasio. Mañana por la tarde tengo mis clases de tango, de chino y echan mi programa favorito; pero puede que tenga un hueco de 9 a 10...[blablabla.]
Tengo que hacer.
El tener, cuántos no nos confundimos utilizando este verbo. Nunca tenemos que hacer, siempre hacemos porque queremos. Siempre nos metemos nosotros en las rutinas de vida que nos agobian, que nos limitan. Día tras día con un horario prefijado, teniendo que madrugar... con el estrés de "no me da tiempo", con veinte cosas en la cabeza... y todo eso ¿para qué? La vida es más que nuestros agobiantes quéhaceres. Está bien aprender idiomas, está bien tener habilidades, saber cosas... pero es importante también vivir. Y justo a eso es a lo que menos nos dedicamos. Supongo que aquí podría replicarse que cada cual con su concepto de vivir... pero es que muchas veces olvidamos que cuando no hacemos nada es cuando más nos conocemos, cuando más somos conscientes de que estamos en el mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario