Lo más fácil es criticar. Criticamos, en el fondo, lo que envidiamos. No asumimos la envidia. Todo lo que tenga connotaciones negativas nos asusta, no queremos que se incluyan adjetivos de esta índole en la descripción de nuestra persona... pero algún día asumiremos que no todo lo malo es malo, y que hay veces que es necesario asumir esta parte para avanzar. Al igual que el egoísmo o el orgullo.
Lo difícil es ir en contra de las ideas establecidas, cambiar opiniones que la gente tiene tan arraigadas que da miedo... y lo que me da pena no es que no vean la luz, sino que no quieran verla...
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