martes, 15 de octubre de 2013

L'església del mar

Se aferraba a mi brazo con fuerza ante las palabras de mi compañero.
"¿Qué buscas mujer? ¿Protección? ¡Si supieras! Ni siquiera soy capaz de enfrentarme a mis debilidades. ¿Crees que alguno de ellos te haría más daño del que te estoy haciendo yo?"


Supongo que no hay mayor felicidad que la ignorancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario