A veces, me empeño a fotografiar una rosa, busco la foto perfecta. Otras personas en escribir sobre una rosa; su color, sus detalles, su perfección. Pero siempre lo sentiremos vacío, porque nos estamos dejando de lado su olor inconfundible, su tacto aterciopelado, lo simbólico y lo que nos transmite.
Hay cosas que sólo podemos sentirlas, disfrutarlas en el momento. Al igual que nos limitamos a describir la vida, buscando consoladidarla en una palabra, sin darnos que la vida no está hecha para eso; sólo tenemos una función con ella: vivirla.

A veces, nos empeñamos en tratar de inmortalizar momentos u objetos en lugar de vivirlos plenamente y disfrutarlos con todas nuestras ganas.
ResponderEliminarNos olvidamos de que sólo de esta última forma los recuerdos vivirán sin fecha de caducidad en nosotros, con la intensidad que sólo tienen las experiencias que se viven poniendo el corazón y el alma.
Es curioso, porque si nos sinceramos, la mayoría de nosotros cambiaríamos todas las fotos, prosas, poesías, vídeos y cualquier forma de intentar guardar ese momento a cambio de poder volver a vivir un poquito de él, revivir unos pocos minutos (aunque fuesen algunos segundos, también lo haríamos [Nos conformaríamos con instantes, no nos engañemos]).
Hay que vivir la vida de la mejor forma que uno sepa, sabiendo que la belleza que tiene no se puede plasmar completamente por ninguna habilidad o herramienta de la que dispongamos. No hay que perder de vista nunca el objetivo principal
:)