Es como si te metieses en mi cabeza, recorrieses todos los recovecos de mi cuerpo y salieses en forma de bruma, que lentamente se condensa y se transforma en gotas que se van posando sobre mi piel formando constelaciones que nadie sabrá nombrar, y que quizás guíen hasta un paraíso perdido que no encontraremos hasta que no sepamos abrir los ojos...
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