jueves, 5 de abril de 2012

El grito desesperado

que nadie escucha..







Harta de la lentitud del tiempo por momentos...
Para cambiar un poco mi antigua rutina. El odio almacenado se proyecta en rosa marchita, y el tacto contra mi cara hiela el corazón.
Necesito a la música para no escuchar esas sucias palabras que me envenenan.
Las depresiones se reparten por doquier como tostadas con mermelada en el desayuno.
Y mi dulce huida no tiene cabida pues no tengo rincón donde refugiarme,
las multitudes me colapsan y las emociones me hunden y mi vacío interior sigue creciendo y creciendo...
y tengo frío y no hay manta que me lo quite, los gritos son ahogados por la tormenta
y al final se convierten en susurros que nadie escucha..
Y me cansé, y no quiero pararme a entenderos ni a escucharos
La efervescencia de las lágrimas cayendo me consuela.. Pero la claridad del crepúsculo desaparece y ya sólo quedan pedacitos de piedra que recoger, que quedaron esparcidos por el suelo de tanta palabra vacía...

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