La suavidad de tu voz desapareció y en su lugar apareció un
susurro amargo. Las poesías se encuentran sin versos y la musa ya no quiso
inspirar más poemas ~por el módico precio de veinte amaneceres pintando
corazones en tu espalda~ Ya nada es suficiente…
Tu risa perdió su jovialidad y la sonrisa está vacía. Su
mirada expectante pero sin una pizca de ilusión.
Los pájaros vuelan indiferentes, el tráfico de los coches,
una hoja que cae...
En una palabra.. desalmado
ResponderEliminar